LLANGUILLANGUI : “Altar dentro del recinto del festival del NGUILLATUN, que recibe en artesas de madera la sangre de los animales sacrificados o parte de la chicha ritual. Igual finalidad tenían los huecos de las piedras sagradas llamadas RECHICURA.’’ (Moesbach.) || LLANGUIL.
LLELLIPUN : . Rogar, suplicar. /. NGUELLIPUN. CACHONMAN. NELLIN.
NGUILLATUN :Pedir, rogar, solicitar, / VUQUEN. || Rogativas solemnes; función religiosa máxima que practicaron desde los más remotos tiempos de su historia || “Mientras que la mayoría de los cronistas, escribe el Padre Ernesto Wilhelm de Moesbach, niega a los antiguos mapuches toda creencia religiosa, el investigador más serio en la materia, Ricardo E. Latcham, se ve obligado a confesar «que la vida social de los araucanos del siglo xvi es solamente una proyección de su vida religiosa». Es que los primeros entendían la palabra religión en su sentido teológico, como culto de adoración al Ser Supremo y, realmente, a tal altura aún no había llegado el estado psíquico e intelectual de los mapuches. Latcham, en cambio, incluye en el concepto religioso del indígena primitivo los fenómenos y fuerzas naturales no comprendidas y por eso dotadas de caracteres y actividades personales; sus vagas ideas del bien y del mal, de ciertos seres sobrenaturales, del origen del mundo, de la sobrevivencia del alma, especialmente de las mutuas relaciones entre él y los espíritus de sus antepasados, los PILLAÑES, que su fantasía había elevado a la categoría de seres muy superiores: toda relación o ligación con fuerzas extrañas. La relación con el origen que es parte constitutiva del alma, fuerza innata y activa en toda persona humana hasta en sus razas más primitivas, esa fuerza se manifestaba también entre los mapuches, tomando cuerpo, no exclusiva pero primariamente en el culto de los antepasados. Ninguna obra de importancia emprendieron los antiguos sin haber hecho antes sacrificios, libaciones e invocaciones a las almas de sus antepasados; el símbolo religioso del REHUE se hallaba en todos sus lugares de reunión, desde el LOV (caserío) hasta el AILLAREHUE (agrupación social máxima). No era culto de adoración; los mapuches no sacrificaron a sus PILLAÑES; persiguieron como fin próximo y práctico de sus ofrendas tener propicios a esos espíritus casi omnipotentes, dueños según la creencia, tanto de las fuerzas de la naturaleza como de potencias sobrenaturales que podían emplear en provecho, pero también en daño, de los mortales. También el NGUILLATUN, expresión suprema del sentimiento religioso entre los mapuches, estaba sin duda relacionado con el culto de los PILLAÑES o almas de sus antepasados. Lo atestiguan ciertas exclamaciones hoy incomprensibles (O...OM...PU...AM...); el fuego en que asan la carne de las víctimas (PILLAÑ- CÜTRAL); personajes de la función llamados hombre-pillañ y mujer-pillañ. ¿Se habrá satisfecho la necesidad religiosa de los araucanos con aquel culto o tenían erigido como los antiguos griegos un secreto altar al «Dios no conocido»? Al que tocó en suerte encontrarse con almas privilegiadas mapuches (prosigue el Padre Moesbach), venerables ancianos paganos y oirlos hablar con profunda y clara intuición metafísica sobre la relación del Creador con la obra creada, está convencido que lo tenían, bien que históricamente no se puede comprobar. Más tarde no se nombra ya más al PILLAÑ en el NGUILLATUN; se ofrece el acto al Creador y se le llama NGUENECHEN (dueño o dominador de la gente). NGUENEMAPUN (dueño o dominador de la tierra) o CHAUELCHEVE (padre creador). Trasluce la inseguridad de los indígenas respecto del ser Divino en los nombres RANGUINHUENU- CHAU - RANGUINHUENUÑUQUE (Padre o Madre de lo alto del cielo). También invocan a Dios con TRAÑMALEUVÜ y HUIRCOLEUVÜ (aplastado!1 del río y rio lleno) relacionando estos nombres con el HUENULEUVÜ (Vía Láctea). Usan numerosos otros nombres más, concluye el Padre Moesbach, pero sin que pretendan expresar con tal multiplicidad tendencias politeístas”. || El Padre Bernardo Ilavestadt da al vocablo NGUILLATUN la siguiente definición: “Especie de superstición frecuente entre los indígenas: queman hojas de tabaco en una concha, aspiran el humo mediante un tubito y tras cada bocanada invocan el nombre o apodo de algún héroe u hombre famoso entre sus antepasados, añadiendo a cada uno la palabra mística POM”. || “La práctica del NGUILLATUN, escribe Fray Félix José de Augusta, representa un sacrificio. Distínguese en ellos la víctima, el altar, el sacerdote y el Ser Supremo a quien se ofrece la víctima. Sen éstas de ordinario corderos, gallinas y a veces potrillos. Se finaliza abriéndoles el vientre y arrancándoles el corazón aún palpitante. En algunos lugares degüellan los corderos después de haberles cortado una o ambas orejas. La sangre se recibe en platos de madera. Con ella se hacen aspersiones, se untan ciertos objetos y el resto se deja en el LLANGUILLANGUI. Llámase así a una especie de altar, nombre que merece en realidad por cuanto se deposita en él la sangre de la victima, recibida en unos platos de palo y mezclada con chicha de maíz. Consiste el LLANGUILLANGUI, en dos o tres pares de varas de unos tres metros de largo plantadas en dos filas. Dichas varas terminan en ganchos en los cuales descansan otras dos varas, una para cada fila, sirviendo de descanso pnra otras, atravesadas, que amarradas con VOQUI en las laterales forman de esta manera una especie de mesa. El oficio de sacerdote lo desempeñan unos ancianos llamados NGUENPIN. Estos son también los que convocan para la fiesta y la presiden, no extendiéndose a tales actos, puramente religiosos, la autoridad de los caciques. El NGUENPIN es y era siempre un hombre venerable por su ancianidad y sus virtudes. Estos sacrificios los ofrecen al Ser Supremo, el NGUENECIIEN. Es éste el ser Creador de todo, que domina la tierra como un rey o pastor, da vida y fecundidad a los hombres, animales o plantas, dispone de las fuerzas de la naturaleza para dicha y perdición de los hombres. A veces los indígenas juntaban la ceremonia del NGUILLATUN con la del NGUEICÜREHUE (v. NGUEICÜREHUE) aunque generalmente dichas ceremonias se efectuaban separadamente. También solían aprovechar estas ceremonias para trabar amistades personales.” (Lecturas araucanas.) (v. CONCHO). || Según relato del cacique COÑA al Padre Moesbach, el programa de la ceremonia era el siguiente: “
NGUILLATUNENTUN : Sanar al enfermo con rogativas y exorcismos.
NGUILLATUÑMAN : Rogar, interceder por alguno. || Hacer rogativas.
NGUILLATUÑMAUN : Efectuar rogativas para uno mismo.
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